Vaya palabrita ¿eh? Resulta muy útil cuando quieres insultar a alguien del modo más duro posible.
Pero ¿qué sabemos de las putas? Poco, muy poco, lo que sí tenemos son un montón de mitos, leyendas, frases hechas e información confusa, así que vamos a despojarnos de la paja y vamos a cuestionarnos todas esas frases que alguna vez hemos escuchado.
Empecemos.
LA PROSTITUCIÓN ES EL OFICIO MÁS VIEJO DEL MUNDO.
Resulta una ironía que las mujeres, con todo lo que han tenido que luchar para asomar mínimamente la nariz al el mercado laboral, ostenten el título de tener el oficio más viejo del mundo. Más bien es la forma de discriminación más antigua del mundo.
Aunque supongamos que sí, que las mujeres contemplamos seriamente la prostitución como un modo de ganarnos la vida. En ese caso no deja de sorprender que el hombre lleve años vetándole a la mujer su desarrollo en cualquier actividad laboral y/o artística y, en cambio, gracias a la tradicional doble moral de la sociedad, la prostitución siempre ha encontrado apoyo y promoción, de otro modo no hubiera podido existir ni mucho menos perdurar tantos siglos.
AL PRINCIPIO CUESTA, PERO LUEGO TE ACOSTUMBRAS.
No te acostumbras nunca. El parlamento europeo hizo en el año 2008 un estudio sobre las consecuencias que el ejercicio de la prostitución tiene para las mujeres, las más habituales son el cáncer de útero (provocado por las repetidas penetraciones realizadas diariamente), depresiones, drogodependencia (ya que las drogas representan una evasión para las mujeres que se ve obligada a prostituirse y un arma para el proxeneta, que se sirve de ellas para controlar y dominar mejor a “sus” mujeres), síndrome de Estocolmo, y un triste y largo etc.
GANAS MUCHO DINERO.
¿Quién gana ese dinero? ¿Las mujeres? ¿Seguro? La trata de blancas ha desbancado al tráfico de drogas en el número 2 de los negocios internacionales de las mafias (el número uno es para el tráfico de armas), debido a que tiene menos riesgos y grandes beneficios.
Párate a pensar ¿a cuántas mujeres has visto felizmente retiradas disfrutando de los ingentes beneficios conseguidos en sus años de “oficio”? En cambio, no cuesta nada que venga a la cabeza la imagen del proxeneta cargado de oro y conduciendo coches caros ¿verdad?
Nos han hecho creer que, por muy mal que nos vayan las cosas, siempre nos podremos ganar la vida “vendiendo nuestro cuerpo”. Esto no es ninguna oportunidad, no es más que la última humillación que nos reserva la sociedad patriarcal, la misma que se ha encargado de cerrar todas las puertas para que sólo quede esta salida.
Sigamos.
LOS HOMBRES BUSCAN EN LAS PUTAS LO QUE NO ENCUENTRAN EN CASA.
Falso. La revolución sexual ha hecho que las mujeres tengan una mentalidad más abierta en cuestiones sexuales, pero también las ha hecho menos dóciles. Por eso el perfil del hombre que busca prostitutas ha cambiado, ya no quieren sexo, buscan poder, eso ha provocado un gran aumento en la demanda de chicas cada vez más jóvenes y los servicios están más orientados a buscar la humillación sobre ellas, quieren maltratarlas (violencia física) y humillarlas de diferentes formas, como la lluvia dorada o la penetración anal desde el punto de vista de la vejación. Aquí es importante matizar que no estamos censurando la práctica del sexo anal , siempre y cuando sea deseado y consentido por todas las partes. Pero ¿Cuantos “clientes” tienen en consideración los deseos y gustos de las prostitutas? Muchos hombres ni siquiera saben cuales son los pasos a seguir antes de realizar esta práctica y, obviamente, con una prostituta no van a tener ningún miramiento, ni se van a plantear si les hacen daño o no.
LAS MUJERES TIENEN DERECHO A HACER CON SU CUERPO LO QUE QUIERAN.
Bien, yo tengo derecho a hacer con mi cuerpo lo que quiera. Voy un poco mal de pasta, así que voy a vender uno de mis riñones ¡Oh! Resulta que no puedo ¿Por qué? Porque la ley marca unos límites para protegerme de los abusos de los demás, que pueden derivar en que me vea forzada a comerciar con mi cuerpo, y eso es algo que atenta contra los derechos humanos más básicos.
ES NECESARIO LEGALIZAR A LAS PROSTITUTAS PARA PROTEGERLAS.
Ser prostituta no es ilegal, cualquiera puede darse de alta en el régimen de autónomos/as y Seguridad Social, dentro del apartado “Otros servicios”, y pagar sus impuestos como el resto de la ciudadanía. La cobertura sanitaria es la misma que la que tiene cualquier otr@ trabajador/a autónom@.
El 5% de las prostitutas lo son por libre elección.
El debate que hay en la actualidad lo están provocando los dueños de los puticlubs y, por extensión, los chulos. Ellos están presionando para que se regularicen los clubs de alterne, es decir, el proxenetismo, que en la actualidad está penado por la ley (aunque en la práctica se haga la vista gorda).
El 95 % de las prostitutas, realizan esta actividad contra su voluntad, obligadas por amenazas tanto hacia ellas como hacia sus familiares.
Si los proxenetas consiguieran que se regularizara su actividad, esto daría alas y protegería a las mafias y dejaría totalmente desprotegidas a ese 95% de prostitutas que viven esclavizadas, alejando para siempre cualquier esperanza de libertad.
RESUMIENDO.
En el 95% de los casos, una prostituta es una persona que se convierte en simple mercancía, propiedad de un hombre, el cual obtiene beneficios alquilándola a otros hombres para que hagan uso de ella a su antojo, que para eso han pagado.
¿CUAL ES LA SOLUCIÓN?
El ejemplo a seguir es Suecia, cuyo modelo abolicionista persigue, no a las prostitutas, sino a los proxenetas y a los clientes. Resultado: No hay prostitución.
Es necesario que dejemos de ser ciudadanas de segunda, queremos libertad para tomar nuestras propias decisiones, que nada nos impida llegar tan lejos como merezcamos y que nadie se crea con el derecho de humillarnos. La actual sociedad patriarcal se debe transformar en una sociedad plural, en la que hombres y mujeres aporten sus diferentes aptitudes para gobernar el mundo.
Tenemos que empezar por darles a nuestras hijas e hijos una educación con valores como la no discriminación y el respeto por l@s dem@s. En definitiva, tenemos que cambiar el mundo. Sabemos que es difícil, pero eso no es un motivo para no intentarlo, de hecho, ya estamos en ello.